La renta, la asignatura pendiente de la generación Z: no saber hacer bien la declaración puede costar hasta 3.000 euros

Como cada año, en primavera, millones de personas comenzaron a hacer la declaración de la renta. Y a este número se suman aquellos jóvenes que desconocen cómo hacerlo hasta que Hacienda llama a sus puertas. En estos casos, la primera reacción al escuchar conceptos como «retención», «deducciones» y «tramos» puede ser preguntar: ¿qué es eso?

La declaración sirve para hacer cuentas con Hacienda sobre las actividades económicas que una persona ha tenido durante el año. De ahí que haya sanciones legales si no se hace correctamente. Este fue el caso de Alejandra, quien terminó con una deuda de cerca de 3.000 euros a sus 24 años por desconocer el proceso.

«La falta de conocimiento puede llevar a que los jóvenes tomen decisiones erróneas y que puedan afectar a su estabilidad financiera», explica Andreu Bové , coordinador del Grupo de Jóvenes de la Asociación Española de Asesores Fiscales (Aedaf). La educación financiera en España es un tema que se toca poco en los hogares y aún menos en las escuelas y universidades.

Alejandra, nombre figurado, porque prefiere mantener su anonimato, empezó a trabajar en 2023 en el sector sanitario. No tenía conocimiento de cómo se manejaban los impuestos en el país y sus cercanos le dijeron que no tenía que declarar si percibía menos de 22.000 euros anuales, según dice la ley. «Nunca terminé de entender las retenciones que te hace la empresa. Cuando pregunté, me dijeron que eso es algo de lo que ellos se encargan de retener en base a tus salario», cuenta Alejandra.

En su primer año tributando, solo había trabajado seis meses y su declaración salió «a devolver». En la nueva declaración, por curiosidad ingresó sus nóminas en ChatGPT porque pensaba que sería igual, pero la respuesta fue que debía 3.000 euros, algo que confirmó tras hablar con una profesional. De hecho, la empresa solo había retenido el 5% de su salario, cerca de 800 euros aproximadamente. «Para pagarlo tendría que dar por completo lo que gano en dos meses. Es muy duro para una persona de 24 años que es su primer trabajo«, asegura.

Como Alejandra, los jóvenes reconocen que en la mayoría de casos «no tienen idea» y que es un tema que debería enseñarse en las instituciones educativas. Solo el 4,7% del alumnado español está en el Nivel 5 de estudiantes excelentes que comprenden un panorama financiero más amplio, como el impuesto sobre la renta, según el Informe Pisa de 2022.

Después de consultar con una contable y rellenar el formulario 145 para exponer su situación personal y familiar a la empresa, su deuda bajó a 1.800 euros y en su trabajo empezaron a retener el 15% como correspondía. Aún así, necesitará la ayuda de su pareja para pagar la primera cuota en junio.

ERRORES MÁS COMUNES

Alejandra es solo uno de los casos de jóvenes que han salido perjudicados en este proceso. Incluso, quienes no cometen errores, pero desconocen el proceso podrían estar perdiendo dinero. El IRPF no se resuelve en un solo pago, es progresivo según las actividades económicas. Por ejemplo, las retenciones de las nóminas en los sueldos sirven para «adelantar» los impuestos o los intereses de un depósito bancario. En la declaración, estas retenciones se descuentan del total y las personas deben pagar por los ingresos que no se descuentan directamente, como los alquileres por una vivienda.

Además, las deducciones son las cantidades de los impuestos que se pueden restar, por ejemplo donaciones a ONG, el alquiler por contrato y por familia numerosa. «La ley provee una serie de incentivos fiscales, de beneficios fiscales y hay que aprovecharlos», explica Bové.

Sin embargo, por el desconocimiento y la falta de asesoramiento, muchos jóvenes terminan pagando más. Según Rocío Gallego , docente en la Universidad Rey Juan Carlos, los errores más comunes empiezan desde no saber si tiene que declarar: «Muchos piensan que por tener sueldos bajos o trabajos temporales, no están obligados». Las personas tampoco suelen aprovechar las deducciones o cometen errores en los datos personales.

Incluso, muchos desconocen que los migrantes que tengan actividad económica en el país tienen que declarar. «Si los propios españoles a veces no lo saben, alguien que viene a otro país que no conoce la legislación española y la legislación fiscal pues cambia continuamente», explica Gallego.

Además, Hacienda también elabora una propuesta de declaración con los datos personales, familiares y económicos de una persona. Este es el borrador de la declaración. Sin embargo, en el caso de Alejandra y más jóvenes, no es fácil de entender. «Muchos aceptan el borrador sin revisarlo y a veces no está bien», asegura Gallego. «Al final todo está muy ligado a la falta de educación financiera y fiscal».

CONSEJOS DE LOS EXPERTOS

El rendir cuentas a Hacienda es una obligación legal, pero también es una forma de demostrar que una persona participa en el sistema. Y el hacerla bien ayuda a mantener un historial limpio para pedir créditos o becas y permite ahorrar , incluso a largo plazo por estar ligados a los planes de pensiones. Por esto, los expertos recomiendan planificarse tanto financiera como fiscalmente.

Cuando los jóvenes dejan de huir de estos temas pueden empezar a revisar las fuentes de ingresos. Es decir, identificar de dónde proviene el dinero de una persona porque cada actividad puede tributar de manera diferente, como el salario o la venta de acciones. Con esto es más fácil identificar qué deducciones y reducciones se pueden aprovechar al momento de hacer la declaración. «Si somos jóvenes empresarios o autónomos, vayamos con cuidado en determinar qué gastos nos vamos a deducir de nuestros ingresos en la actividad económica», insiste el coordinador del Grupo de Jóvenes de Aedaf.

Para quienes están en el momento de declarar, los expertos recomiendan fraccionar el pago. Es decir, dividir lo que se debe pagar en dos partes (generalmente el 60% en junio y el 40% en noviembre), y aplazar la segunda cantidad sin intereses.

Por último, se debe eliminar de los temas tabú y ponerlos sobre la mesa, especialmente desde la familia. «Transmitir estas inquietudes a amigos o familiares puede dar más consejos que a ti no se te habían ocurrido. Las entidades financieras a veces también tienen sus propios intereses», explica Gallego. De esta manera, los jóvenes dejan de ser financieramente vulnerables y es una manera de familiarizarse con los incentivos fiscales y la propia declaración.

 

Fuente oficial: El mundo

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